No pudiste deshacer el nudo con facilidad, así que en vez de esforzarte un poco más, cortaste la soga por completo.
Te llevaste una parte de mí, la que vos me habías regalado. Me había encontrado a mí misma mirándome en el espejo generoso de tus ojos. Necesitaba un poco más de tiempo para memorizar cómo hacía para estar feliz, pero no pude, sólo te recuerdo a vos.
