Me comprometí demasiado con hacerte sonreír? Parece que te sentías más cómodo en la soledad y en la infelicidad. Yo te di mi alma, y vos te la llevaste. No salió como planeé. Pensé que te compadecerías, que sentirías gratitud, que verías mis esfuerzos, que te quedarías por amor, aunque sea por lástima. La lástima lastima, pero no me importaba salir herida. Sólo te quería a vos, feliz, no triste como siempre. Quería ver a tu sonrisa. Vos te fuiste con ella, y ahora no veo a ninguno de los dos.
Sabes muy bien que me haces reír con una sola palabra, un gesto basta para mí. Un segundo. ¿Tan poco valgo que ni siquiera eso estás dispuesto a hacer? ¿Dónde quedó nuestra historia donde vos veías lo que yo daba por vos y venías corriendo y feliz hacia mí?
