lunes, 8 de septiembre de 2014

¿Por qué hacemos difícil lo que aparentemente es fácil? Esto es algo se siempre me ha intrigado y he intentado evitar, pero me temo mucho que los sentimientos hay muchas veces que no los podemos manejar a nuestro antojo, y que mi querida racionalidad hay a sitios donde no llega.

Me gustaría saber por qué hay veces que conocemos al hombre perfecto para nosotras y no nos gusta. ¿Qué problema hay? Racionalmente no tiene sentido… pero es que yo esto de los sentimientos no lo llego a entender.

Pensé que sólo me pasaba a mi, pero ya escuché en boca de mucha gente “es el hombre perfecto para mi, pero no me gusta”. Lo siento chicas, si les pasa eso es mejor que no lo intenten, por desgracia no podemos decidir de quien nos enamoramos…

 Pero me gustaría que alguien me explicara porque hay un chico que encaja al 100% conmigo y no me gusta. Ya me cansé de que mis amigas me digan que les encantaría que saliera con él. Si, yo también sé que pegamos, pero no sé que es lo que falla.

Se interesa por mí, me pregunta y me escucha aunque no le interese nada alguno de los temas de los que le hablo. Le echo de menos cuando llevamos unos días sin hablar y siempre me contesta como si le hiciera ilusión que le escriba, estoy convencida que no es una apariencia sino que de verdad le gusta que le escriba como a mí cuando lo hace él.

Es inteligente y trabajador, pero no por ello egoísta ni competitivo. Por el contrario, es muy buen compañero. Es organizado y bastante cuadriculado, así que no me saca de mis casillas, a no ser que lo haga queriendo, porque sabe mis puntos débiles. Sabe cómo repartir el tiempo y aunque estudia y ahora trabaja nunca dejó de lado a sus amigos ni sus hobbies, y por supuesto nunca dejó de salir.

Compartimos aficiones y lo pasamos genial juntos. No nos aburrimos nunca y podemos hablar de cualquier cosa. No hay temas que no podamos tratar ni caretas que ponernos, podemos ser como somos... nos conocemos demasiado bien.

Salimos por los mismos sitios y tenemos los mismos amigos. Es caballeroso pero sin llegar al exceso, que eso nunca es bueno. Me hace sentirme bien cuando estoy con él, me da confianza y seguridad en mí misma, cosa que muchas veces me cuesta encontrar. Me ayuda a crecer como persona.

Se me parte el corazón cada vez que me dice que me quiere, aunque cada vez me lo dice menos porque sabe que me parece una situación incómoda. Me encantaría poder decirle que yo siento lo mismo pero por caprichos del destino no es así. No, no es un cualquiera ni muchisimo menos pero no lo quiero como él me quiere a mi. Me ha tratado siempre bien, y sé que probablemente nunca encuentre a alguien que sobre el papel sea más perfecto para mi. Sé que nunca me haría daño ni se reiría de mí, que me cuidaría y que se portaría conmigo como el mejor hombre del mundo.

Sé que como dice una de mis amigas, el día que se case estaré en su boda y voy a pensar “¿Cómo lo dejé escapar?”, pero lo que no sé es por qué son los sentimientos tan caprichosos que hacen difícil lo que podría ser fácil.