domingo, 23 de febrero de 2014
Las lágrimas deben derramarse todas. No debe quedar ninguna. Las cuencas de los ojos deben vaciarse. Las noches deben ser consumidas ineluctablemente y los insomnios padecidos. El corazon debe guardar su luto. El dolor tiene que hacer su trabajo para el que fue creado. El misterio debe seguir ocultándose un tiempo todavía. La soledad debe tejer su manto y aislarnos por un tiempo, largo o corto, no sabemos. La orfandad sobrevolará un tiempo por nosotros.
